Resumen de las
I - JORNADAS ETNOLÓGICAS DE LOBRAS Y TÍMAR



Ana, D. Emilio, D. Faustino y Juan Manuel
Dª. Ana Rodríguez, D. Emilio Martín, D. Faustino Rodríguez y D. Juan Manuel Jerez

    D. Faustino Rodríguez, realizo una magistral, aunque coloquial, introducción a la toponimia de la Alpujarra, mostrándonos de forma clara y tangible como multitud de nombres, que nos resultan cotidianos (aunque muchas veces incomprensibles), son el resultado de la adaptación del lenguaje natural, utilizado para designar cualquier circunstancia o elemento que dan singularidad o nos permiten identificar un enclave dado. Muchos de estos nombres dan fe del paso por estas tierras de iberos, celtas, romanos, musulmanes e incluso algunos provenientes de la "recién" descubierta América, D. José Antonio Pérez Tapia pero sufriendo, con el paso de los siglos, la lógica adaptación al lenguaje habitual de sus pobladores.

    D. José Antonio Pérez Tapia destacó la necesidad de saber conservar y rescatar todo los elementos que integran el bagaje y le dan valor culturalmente a la Alpujarra, tanto en los llamados elementos tangibles como esos otros intangibles y que se encuentran en las personas que viven o se interesan por esta comarca. A fin de cuentas, estos valores culturales diferenciadores son los que permitirán un desarrollo natural, armónico y sostenible de la zona, haciéndola atractiva e interesante para cualquier visitante que en el futuro quiera acercarse a conocerla.

    D. José Visedo nos informó del ámbito territorial que tendrá esta nueva figura de protección que se crea sobre la Alpujarra media, aproximadamente: desde la Taha (Pórtugos, Pitres y Busquístar), hasta los Bérchules D. José Visedo (pasando por Cástaras y Nieles, Lobras y Tímar, y Juviles).

    La idea central del proyecto es, sin pretender restar competencias a los distintos ayuntamientos, crear una oficina que centralice, vigile y garantice el cumplimiento de unos requisitos mínimos para la integración, en el entorno, de toda obra o infraestructura que se pretenda realizar. Así mismo, se promoverán actuaciones para la conservación-restauración de los elementos autóctonos existentes: Iglesias, acequias, eras, restos arqueológicos (como los de El Fuerte), etc.; o la creación de un Centro de Información en Lobras y un Museo Minero en Tímar.

    En el coloquio abierto con posterioridad se realizaron interesantes preguntas y sugerencias, entre las que cabría destacar:


Asociación de Mujeres de Lobras

    Tras una suculenta comida, en la que se pudieron degustar multitud de productos y platos tradicionales de la zona, confeccionados por los miembros de la Asociación de mujeres de Lobras, "Las Moreras", se efectuó una excursión a Tímar, visitándose su Iglesia de estilo mudéjar y el paraje conocido como: Peñón 'Hundío', donde se pudo admirar desde los espectaculares y magníficos paisajes de este entorno, y dos de las eras más singulares de Tímar (una datada en 1880, según pudimos comprobar), a la frágil belleza de las orquídeas que existen en la zona.

    Para Finalizar la jornada tuvimos ocasión de asistir a la genial interpretación del secular arte del trovo, a cargo de Miguel García Maldonado, "Candiota", y José López Sevilla, tras una breve introducción de Faustino Rodríguez donde explicó las diferentes estrofas (quintillas y décimas) y palos utilizados (trovo cortao, dar el pie,...) en este arte que, procedente de Francia y traído por los repobladores de origen Castellano, se encuentra muy arraigado en la zona de Murtas en la Contraviesa.

Ana, D. Faustino, Candiota y Sevilla
Ana Rodríguez, Faustino Rodríguez, Miguel García Maldonado "Candiota" y José López Sevilla

    Tras varios años sin celebrarse y en el marco de estas Iª Jornadas Etnológicas de Lobras y Tímar, Hornazo se volvió a recobrar la tradicional procesión-romería (en esta ocasión sin procesión) de San Marcos: Numerosos habitantes acudieron a la celebración con sus viandas y los tradicionales hornazos (un trozo de pan -corriente o de aceite- con huevo duro incrustado en su centro). Tras la comida, compartida entre todos los presentes, se procedió al tradicional acto de "matar al diablo": un extraño y divertido ritual que consiste en coger del campo una gran mata de "lecheterna" (lechetrezna), y atada con una cuerda se la arrastra a gran velocidad a la vez que todos los participantes la apalean, hasta destrozarla, como si del mismísimo diablo se tratara.