El agua, fuente de vida:
de la química a la historia más reciente

Luis Fuentes Cabezas
Vocal de difusión y comunicación de la
Asociación Cultural y Etnológica
"Acequia de los castaños"

Todo el mundo sabe que es el agua:

De igual forma somos conscientes de los efectos que el agua produce a nuestro entorno:

  1. La erosión es el que resulta más fácil de apreciar, a fin de cuentas el agua disolviendo, partiendo y arrastrando: rocas y sedimentos, es la que ha conformado este paisaje montañoso que nos rodea, y que alcanza sus más dramáticos efectos cuando se producen riadas e inundaciones, como las que arrasaron la Rábita, en los años setenta.
  2. La capacidad para amortiguar el clima, que se aprecia muy fácilmente comparando las temperaturas o inviernos que tenemos aquí con las que se dan en la costa.
    El agua es una materia que posee un elevado calor específico, es decir que necesita un elevado aporte de energía para elevar su temperatura, y más aún si existe un cambio de estado[3], con la particularidad, por otra parte común a cualquier sustancia, que mientras este se produce no varia la temperatura de la mezcla. Esto convierte al mar en un magnífico almacén de energía, con unos efectos climáticos cruciales, entre cuyos fenómenos más significativos cabría destacar:

  3. Otro fenómeno, que en nuestras costas tiene efectos irrelevantes, son Las Mareas; sin embargo hay lugares (el Mont St Michel en la Bretaña francesa o la bahía de Fundy en Canadá) donde llegan a alcanzarse los 15-20 m. de altura.
  4. Las mareas son provocadas por las atracciones gravitatorias que ejercen la Luna (que está mucho más cerca) y, en menor mediada, el Sol. Cada 14 días, durante las fases de Luna Llena y Luna Nueva[5], se producen las llamadas mareas más intensas o vivas, en cambio las menos intensas se dan durante los cuartos Creciente y Menguante, cuando la Luna y el Sol forman un ángulo recto con la Tierra, por lo que se contrarrestan las respectivas atracciones.

Efectos del agua no apreciables

Desplacémonos rápidamente en el tiempo analizando detenidamente alguna de las propiedades que ya hemos citados y sus implicaciones.

  1. Intentemos imaginar por unos momentos como sería nuestra sociedad sin minerales con los que obtener el hierro, el cobre u otros metales. ¡Sin lugar a duda aún seguiríamos en la edad de piedra, o a lo sumo, en una civilización análoga a la faraónica o la azteca!.
    El núcleo de la tierra está constituido por magma fundido que ocasionalmente se expulsa como lava (piedra volcánica). ¿Cómo se ha podido formar o separar de esta pasta fundida las vetas de mineral?... ¿nadie se lo ha preguntado? ¡Pues es, en gran medida, gracias al agua[6]! ya que ella sola o con la ayuda de otras sustancias, es capaz de disolver los minerales contenidos en las rocas y depositarlos como sales en otro lugar. Un ejemplo muy claro de este proceso lo tenemos en los manantiales de agua agria: el agua disuelve el hierro de las tierras por donde pasa, al salir al exterior, en contacto con el aire, precipita formando depósitos de oxido de hierro, con ese color rojizo característico. Este proceso continuado a lo largo de millones de años es lo que permitiría originar los depósitos de mineral.
    Para hacernos idea de lo que son los tiempos geológicos, se estima que el Mediterráneo se ha secado (evaporado) y vuelto a llenar de agua hasta en 10 ocasiones.
  2. Sigamos en las eras geológicas. Es de todos conocido, que de las distintas sustancias naturales, el agua es la única que al congelarse se expande (rompe tuberías y recipientes de cristal), por lo que el hielo flota. Además tiene otra propiedad muy importante aunque poco conocida: el agua alcanza su máxima densidad a una temperatura de 4°C, por lo que a esta temperatura se hunde, ya que pesa más. La suma de estas dos propiedades ha permitido que, aún durantes las épocas de glaciación que ha sufrido el planeta, los mares no se hayan congelado completamente, ya que el agua del fondo del océano permaneció a 4 ºC mientras que el agua helada flotaba en la superficie, formando una capa que preservaba el líquido interior.
    Son estas diferencias de densidad, temperatura y salinidad, las principales causantes de las corrientes marinas profundas, que antes citamos.
  3. Otra propiedad mucho menos llamativa es la fricción e inercia al movimiento de los líquidos. Pero de hecho es tan importante que no se pueden explicar ciertos desplazamientos planetarios sin recurrir al mecanismo de fricción de las mareas.

A pesar de estas previsiones "catastrofistas" no debemos alarmarnos, la presencia de agua en el planeta se remonta a unas épocas muy tempranas de su evolución, se cree que hace unos 3.800 millones de años[7].
Se estima que en la Tierra hay unos 1.386 millones de km3 de agua, cubriendo el 71% de la superficie del planeta[8], pero mayoritariamente salada, solamente un 3,5% es agua dulce y, a su vez, de esta, solamente un 1%[9] se encuentra accesible fácilmente, en ríos y lagos, ya que la mayoría (un 69%) se encuentra helada, en los polos, o son aguas subterráneas (un 30%). Es decir solo un 0,035% del total es agua dulce disponible, algo menos de medio millón de km3. Por lo que, aunque aquí no nos lo parezca, se trata de: ¡Un bien escaso y valioso!.

Apuntes históricos
De hecho, desde los inicios de la historia, el acceso, la disponibilidad y control de los recursos hídricos ha constituido un elemento que ha condicionado el desarrollo de la humanidad; hay analistas que afirman que su importancia llegará incluso a ser mayor que la del petróleo.
Y aunque, como otros numerosísimos organismos vivos, el hombre ha sido capaz de adaptarse a todo tipo de ambientes y climas, la mayoría de las grandes civilizaciones han estado ligadas de una u otra forma al agua:

De igual forma ha habido culturas que han desaparecido, condicionadas por persistentes épocas de sequía, como por ejemplo los Mayas o los Anasazi.
También, al ser indispensable para la vida, es un elemento importantísimo durante los conflictos armados y, desde la antigüedad, ha sido utilizada como arma de batalla. La historia está llena de casos en los que se ha utilizado el agua en los conflictos bélicos; ciñéndonos únicamente al último siglo se podría citar por ejemplo:

Con estos ejemplos no se pretende ser catastrofista, sino simplemente mostrar la importancia que este recurso puede llegar a tener; de hecho hay autores[11] que han examinado todos los incidentes ocurridos, en el último medio siglo, en las 261 cuencas fluviales existentes en el mundo. De un total de 1.800 casos (que son muchos), dos tercios se han resuelto cooperando: realizando investigaciones científicas conjuntas o firmando más de 150 tratados relativos al agua. Respecto a los datos negativos, el 80% consistieron en simples amenazas verbales, dirigidas probablemente a su propio electorado (como por ejemplo: en 1979, Anuar el Sadat declaraba, refiriéndose al Nilo, que "el agua era el único aspecto que podría llevar a Egipto a entrar de nuevo en guerra", y el rey Hussein de Jordania dijo lo mismo en 1990, refiriéndose al Jordán). En los últimos 50 años sólo se ha combatido directamente por el agua en 37 casos, de los cuales 27 han sido por parte del estado de Israel a propósito de los ríos Jordán y del Yarmuk.
Es por ello que debemos ser conscientes que el uso irresponsable de este preciado recurso puede resultar catastrófico para la humanidad. Y esto ya ha ocurrido:

Estos son algunos ejemplos de las más de 50 posibles zonas conflictivas, catalogadas en el mundo a causa del agua. Pero más aún, cuando el petróleo se acabe una de las fuentes de energía más prometedoras será la fusión de isótopos de Hidrógeno (Deuterio y Tritio), que se obtienen por destilación de grandes volúmenes de agua, por lo que esta fuente inagotable de energía solo estará disponible para aquellos países con acceso a grandes volúmenes de agua.
También hemos de tener en cuenta que toda el agua del planeta forma un sistema único que está en continua mezcla y circulación, en el llamado ciclo hidrológico[13]: las lluvias torrenciales e inundaciones que los últimos tiempos afectan a centro Europa, tienen su origen en gran medida a la masiva deforestación que se ha producido en todo el arco Mediterráneo; los árboles retenían la humedad pero ahora esta se traslada libremente hasta condensar y depositarse en los Alpes. Árboles que son inductores de lluvia y el principal freno para la erosión, pensemos que la tierra (el subsuelo) es el almacén de agua más grande, eficaz y económico disponible (recordemos los datos comentamos o las extracciones en el desierto del Sahara).
Es por ello que todos, en la medida de nuestras posibilidades, debemos contribuir para una mejor gestión de este preciado recurso

Conclusiones
Estamos situados en la zona más seca de España, a menos de 100 Km. de los campos Dalías, Tabernas y el Cabo de Gata-Nijar que, a pesar de ser la comarca más productiva del país (en términos agrícolas), algunos especialistas llegan a calificar como zonas desérticas.
España es el tercer país del mundo (tras EEUU y Japón) que más agua consume por habitante, estando el 72% de este volumen destinado a fines agrícolas.
Por todo ello no debe extrañarnos que en la actualidad y desde muy diferentes sectores estemos asistiendo a diversos posicionamientos respecto al uso y gestión del agua; de los me gustaría destacar dos ejemplos, claramente diferentes:

Finalmente y como conclusión me gustaría indicar que debemos ser conscientes que toda el agua que hoy llega a estos campos, es resultado del esfuerzo secular de nuestros antecesores, cada nueva generación se ha responsabilizado de conservar y administrar esta riqueza.
Va siendo hora que demos un paso más y que con los conocimientos y recursos a nuestro alcance mejoremos los recursos hídricos de los que disponemos. Es por ello que me gustaría plantear, a los regantes de este municipio, cuatro campos sobre los que recapacitar o actuar:

  1. Recuperar el uso de acequias tradicionales como la que en su día se compartía con Bérchules, que traía el agua del río Trevélez hasta la Peña de los Papos, y que se prevé poner en funcionamiento nuevamente sin nuestra participación.
  2. Gestionar el agua conforme indican las tradiciones seculares; evitando el abuso de ayuntamientos (como el de Juviles), o particulares (cortijo de los Pradillos) que construyen balsas inmensas para su uso particular y sin consentimientos de los regantes.
  3. Plantear la posibilidad de vender parte del agua a quien esté interesado en ella[16], o cediéndola a cambio de prestaciones que repercutan en todos los regantes de nuestros pueblos.
  4. Permitamos que el subsuelo almacene la máxima cantidad de agua posible, saturando las tierras durante los meses de invierno (algo que ocurría de forma natural cuando la acequias eran de tierra y piedras) para que no se sequen las fuentes, crezcan frondosos los árboles en sus riberas y garanticen riqueza por todos aquellos lugares por donde el agua circule.





1Su cantidad varía con la edad: tenemos del orden de un 75% de agua al nacer y algo menos, cerca del 60%, en la edad adulta. Aproximadamente el 60 % de esta agua se encuentra en el interior de las células (agua intracelular). El resto (agua extracelular) es la que circula en la sangre y baña los tejidos.
2Las reacciones metabólicas de oxidación, que tiene lugar en el interior de las células para obtener energía, producen pequeñas cantidades de agua (aproximadamente 1 gr. de agua por gr. de grasa, o 0,6 gr. de agua por gr. de almidón).
Balance hídrico del hombre
3En la fusión 79,7 cal/g y en la evaporación 539,6 cal/g.
4También hay corrientes superficiales, impulsadas por los vientos que las arrastran, se desplazan a menor velocidad que el viento y no tienen la misma dirección, ya que por efecto de la rotación de la Tierra, o fuerza de Coriolis, se tuercen hacia un lado, hacia la derecha de su trayectoria en el hemisferio boreal y hacia la izquierda en el hemisferio austral.
5Cuando la Luna, el Sol y la Tierra se encuentran alineados.
6Y otros elementos entre los que se encuentra, por ejemplo, el azufre.
7A partir del vapor producido por la descomposición de diferentes minerales y expulsada en las erupciones volcánicas, así como por la aportación de numerosos cometas que colisionaron con ella en las fases primigenias de su formación.
8En el hemisferio norte, las aguas ocupan unos 154 millones de km2, frente a los 100 de las tierras emergidas. En el hemisferio sur, en cambio, los mares ocupan 206 millones de km2, frente a 48 millones de tierra firme.
La totalidad del agua se concentra en una delgada capa de solo unos 3,8 Km. de espesor (menos de una milésima del radio de la Tierra: 6.370 Km.), aunque llega a alcanzar en la fosa del las Marianas los 11 km. de profundidad.
9Y que algunas fuentes sitúan tan solo en el 0,7%
10El lago Tiberiades o Mar de Galilea, suministra aproximadamente el 30% del agua que necesita Israel. El lago se nutre de las corrientes que descienden del monte Hermon y de los Altos del Golán.
11El geógrafo estadounidense Aaron Wolf.
12De hecho Egipto, volvió a advertir en 1991 que está listo a utilizar la fuerza para proteger el acceso a sus aguas.
13De forma muy simplista consiste en: por la radiación solar, el agua se evapora hacia la atmósfera, donde es transportado por el viento y condensa en formando nubes, de las cuales cae y retornan al mar
14http://www.estatuto.info
15... La ley permite ceder agua entre concesionarios mediante una compensación libremente acordada, siempre que no se utilice con fines especulativos, sea temporal y cuente con la autorización de las confederaciones hidrográficas afectadas.
El agua cedida supera los 30 hectómetros cúbicos, por los que las 80 comunidades de regantes murcianas beneficiadas abonarán casi el doble de lo que pagan por el agua del trasvase Tajo-Segura, pero al menos les permitirá garantizar sus cosechas.
16y que de hecho ya hacen un uso no autorizado de ella.