BORRADOR DEL PROYECTO DE MUSEO DE AGRICULTURA
Y APEROS DE LABRANZA DE LOBRAS

Responsable del proyecto:
Asociación Cultural y Etnológica Acequia de los Castaños



ÍNDICE

Título

1a. Introducción
1b. Fundamentación

2. Responsables del proyecto

3. Objetivos del proyecto
3.1. Formulación de objetivos 3.1.1. Objetivo general
3.1.2. Objetivo específicos

4. Medios de intervención

4.1. Actividades

5. Recursos humanos y materiales

5.1. Recursos humanos
5.2. Recursos materiales

ANEXO III



0. Título

MUSEO DE AGRICULTURA Y APEROS DE LABRANZA DE LOBRAS



1a. Introducción

    La agricultura es la forma de cultura más antigua, el arte de cultivar la tierra. Antropológicamente se define como el cultivo y la cosecha deliberados de plantas, pero el término suele hacerse extensivo también a la cría de animales.

    Y es cierto, muchos agricultores han utilizado, -y todavía utilizan en muchos municipios de La Alpujarra-, animales como medios de producción (para transporte, como máquinas de cultivo y por su estiércol): Muchos agricultores ataban sus animales a arados y gradas para la preparación de sus campos antes de la siembra o el transplante. También solían recoger, como se ha dicho, el estiércol de sus animales, utilizándolo para fertilizar sus parcelas, incrementando así su rendimiento. Se ataban carros a los animales para el transporte, así como todo tipo de utillaje, de aperos de cultivo.

    La agricultura ha sido fundamental en la formación de comunidades, puesto que su práctica aparece combinada con otros modos de subsistencia: recolección, comercio o producción artesanal, especialmente como parte de un ciclo estacional que incluye períodos de descanso y cambios de rol. Aunque actualmente, con los cambios en la producción, en nuestros municipios alpujarreños el fenómeno de la migración ha influido en este ciclo estacional con carácter estructural; de ahí el reto y la oportunidad que supone mantener esta cultura agrícola para todos nosotros. Hoy, a lo sumo, los vecinos trabajan un pequeño huerto doméstico, a través del cual tenemos la posibilidad de conocer cómo eran, y observar cómo han variado los ciclos vitales de los vecinos y de la comunidad de Lobras. Casi todos los agricultores aprendieron a trabajar la tierra (y el pastoreo, si se terciaba) a través de parientes y vecinos, practicando-jugando-trabajando en la infancia, ayudando a sus mayores y absorbiendo la historia oral. Porque esta gente de pueblo, de campo, dividía el trabajo y los roles a él asociados según el sexo, por ejemplo, en mayor medida de lo que la mera supervivencia requería. Pero aún así, sus tareas eran altamente interdependientes; desbrozar y rozar los campos; plantar, desyerbar y cosechar; procesar alimentos; comerciar e intercambiar. Son aspectos asociados a la agricultura que perviven en la forma de vida de los vecinos de Lobras.

    Y esto es así, porque la cultura implica, técnica y culturalmente, algo más que el mero cultivo y cosecha de plantas. Incluye tareas tan diversas como la fabricación y reparación de útiles de labranza, parcelación de cultivos, control de crecidas fluviales y plagas, coordinación en la utilización de las eras, en la gestión de inversiones colectivas, reducción de riesgos ante una sequía, diversificando los cultivos, sembrando variedades de un mismo producto, atendiendo a la vez al estado del suelo.

    No menos interesante de conocer son las normas y prácticas relativas a la producción de la tierra y a los derechos sobre el agua, los cuales suelen cambiar y variar en función de la densidad demográfica, especialmente en el proceso presente de pérdida de población de muchos municipios de La Alpujarra.

    Todo ello, nos debe llevar a plantear, a investigar cómo los humanos, los vecinos de Lobras, perciben su agricultura, desde un punto de vista simbólico y/o religioso, a través del cual se estructuran las creencias sobre las causas y efectos últimos, en toda su complejidad, incluidas las metáforas que asocian la agricultura a otros procesos del cuerpo, de la comunidad o del cosmos. Los festejos, el lenguaje, las ceremonias como manifestación cultural del proceso agrícola.

    Singular, por la propia orografía de La Alpujarra, es el aterrazamiento como técnica agrícola. Aunque es un tema estudiado, sería interesante conocer cómo el lobreño acometía su planificación: construcción, mantenimiento, aprovechamiento de manantiales para la conducción de agua, etcétera.



1b. Fundamentación

    Con el presente proyecto se pretende poner en marcha un museo de la agricultura en Lobras, vivo y destinado a la investigación etnográfica. Abordar los elementos que se recogen en la introducción a través de la información de primera mano que ofrecen los vecinos de Lobras, la cual debe plasmarse en paneles interpretativos, con rutas a los espacios destinados al cultivo, en todas sus dimensiones (tipología de cultivo, aperos de labranza utilizados, preparación de la tierra, siembra, cuidado, recogida, utilización de eras, tratamiento del producto, actividades relacionadas o colaterales, itinerarios del agua…), poniendo en valor el utillaje de labranza que todavía conservan nuestros vecinos. Serán pues ellos, los verdaderos protagonistas y valedores del presente proyecto, tal y como viene siendo habitual en todas y cada una de las actividades que organiza nuestra asociación, y cuya filosofía consiste en facilitar la implicación de los lobraños en los proyectos que realizamos, a la par que supondrá un atractivo de carácter cultural para el municipio de Lobras.

    Cambia el paisaje, la sociedad avanza y perdemos para siempre la posibilidad de comprender cómo vivían los vecinos de La Alpujarra en general, y de Lobras en particular. Y en ese proceso, perdemos la oportunidad de conocernos a nosotros mismos, que somos herederos de ese pasado, y por ello tiene un valor cultural.

    Con sólo escuchar uno de nuestros vecinos, comprendemos los cambios, recuperamos la memoria. Hubo un tiempo en Lobras en que había que organizarse para trillar una cosecha, en que se comerciaba con el molinero, en que cada refrán, cada canción popular, cada juego, tenía que ver con la siembra, en asociación con la estación del año, con la recogida, con la fiesta. Entonces la vida de la comunidad era otra, pero aún se conserva la memoria, todavía existen reminiscencias prácticas de una sabiduría que tenemos la obligación de conservar, de poner en valor, culturalmente hablando.



2. Responsables del proyecto

    Asociación Cultural y Etnológica Acequia de los Castaños.



3. Objetivos del proyecto

3.1. Formulación de objetivos

3.1.1. Objetivo general

3.1.2. Objetivo específicos



4. Medios de intervención

4.1. Actividades



5. Recursos humanos y materiales

5.1. Recursos humanos


    En un principio los recursos humanos para la puesta en marcha del museo, la investigación etnográfica, y la programación de los recorridos agrícolas y su relación con el agua, serán aportados por los miembros de la Asociación Cultural y Etnológica Acequia de los Castaños. Para ello contaremos con los vecinos del pueblo, que son las personas idóneas para aportar este conocimiento específico.

    En cuanto a la recogida de aperos de labranza, ya se han iniciado contactos con vecinos de Lobras dispuestos a ceder al museo dicho utillaje.



5.2. Recursos materiales







ANEXO III

    D. Miguel Ángel Fernández Madrid, con D.N.I. 44.264.450 - F, Secretario de la Entidad, Asociación Cultural y Etnológica Acequia de los Castaños,

CERTIFICA: Que la Junta Directiva, celebrada el pasado día 23 de mayo de 2005, acordó solicitar a la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía una subvención de la cantidad que se señala en el proyecto remitido.

    Para que conste, a los efectos correspondientes ante la Consejería de Cultura.



    En Granada, a 18 de julio de 2005



Fdo: Miguel Ángel Fernández Madrid
El secretario