La tierra revelada

 

Geografía para recordar

 

El agua: Hidrografía

 

 

Un cielo recién nacido
cantado entre piedras va;
no sabe lo que es un río,
no sabe lo que es el mar.
Cuando crezca como yo
¡qué lástima!, lo sabrá.

Manuel Benítez Carrasco

 

Todas las aguas recogidas en el territorio y las que brotan en sus abundantes manantiales son conducidas por arroyos, barrancos y ramblas de caudales muy irregulares hasta el río Guadalfeo que marca las cotas más bajas del término entre los 710 metros de altitud, al cruzar el límite del municipio por el este y los 660 metros, al interceptarlo por el oeste.

Surcan la mitad norte en sentido norte-sur los siguientes barrancos:



Arriba: el barranco de la Fuente Solís en uno de sus pocos remansos.
Abajo: chorrera y poza del mismo barranco. Fotos: Ángel Bañuelos).

  • El de la Alberquilla, al que se le une debajo de la Caseta
  • el de la Torna, después de haber recogido las aguas del
  • barranco de los Castaños, por debajo del Prado Simón.
  • Mas abajo, junto a la Fuente Baja, se le unen el de la Calera y
  • el del Quemado, previamente fusionados;
  • el de la Fuente Solís, también conocido como del Gayumbar o  de los Menores en el tramo cercano al pueblo. Se une al de la Alberquilla debajo de La Moraleda.
  • Unos metros más abajo el barranco Hondo, tras su recorrido entre el Cerro de Mansilla y la Coronilla de Nieles, incorpora su seco caudal al de todos los anteriores formando
  • la Rambla de Cástaras que desemboca en el Guadalfeo junto al Cortijo de la Noria a unos 640 metros de altitud ya en termino de Almegíjar;
  • el barranco de la Caña de corto recorrido entre el Cortijo de don Juan y la Rambla de Cástaras;
  • barranco de la Gitana, desemboca en el Guadalfeo junto al cortijo de los Torres;
  • el barranco de la Fuente los Retamales tiene su desembocadura también en el Guadalfeo junto al Cortijo Membruno, casi marcando el límite municipal por el oeste;
  • el barranco del Chorrillo y
  • el de las Yeseras o de los Apriscos, afluentes ambos de
  • la Rambla de Nieles, algo tortuosa, denominada en su cauce alto Richuelo o el Riachuelo cuya desembocadura en el Guadalfeo está a unos 680 metros de altitud.
  • El barranco de la Viña del Castillo y
  • el de las Hoyuelas, afluentes también de la Rambla de Nieles.
  • El barranco de la Cabaña. Transcurre paralelo a la Rambla de Nieles  y a la Loma de Montalvo, formando frontera con Lobras en algún tramo, y desembocando en el Guadalfeo justo en el límite oriental.

En la mitad medidional, corriendo de sur a norte y casi siempre secos, tenemos dentro de nuestro término:

  • Al oeste el cauce alto del barranco de la Toba formando en parte frontera con Almegíjar, en el que desemboca el
  • barranco de las Dueñas después de haber recogido las aguas del
  • cortísimo barranco de la Gota.
  • Al este el barranco o Rambla de Verdevique. Desemboca en el Guadalfeo junto al Cortijo de Pepe Peña en el mismo límite municipal. En su parte alta se abre en el abanico de pequeños barrancos que forman la Hoyuela de los Garcías entre los que cabe citar:
  • barranco de la Lobera;
  • barranco Fuente Almazarilla;
  • barranco de los Blancos;
  • barranco de las Cañaejas;
  • barranco de Pata Palo y
  • barranco Pozo, algo más abajo.

Izquierda: poza en el barranco de la Alberquilla a su paso por la Fuente Baja junto a la Cueva Fresca. Centro: chorrera en el barranco de la Fuente Solís en el pago de la Piedra Jorá. Derecha: vista de la Rambla de Cástaras desde el Cerro de Mansilla, enmarcada por las faldas de la Coronilla de Nieles y de la Loma del Cortijo de don Juan, (a la izquierda) y el Pedro Jiménez (a la derecha). Abajo en primer término a la izquierda, el barranco Hondo. Al fondo la Contraviesa. (Fotos: Izquierda y centro, Mª Pilar Mezcua; derecha Ángel Bañuelos).

  • Por el centro, arrancando en los aledaños del cortijo de la Hoya de Arzao, baja desde lo alto de la Contraviesa, pasando junto a los Baquetas y desembocando en el Guadalfeo rayano a la Venta Barceló, un barranco de cuyo nombre no estamos seguros por lo que agradeceremos cualquier aclaración que se nos pueda facilitar. En el Mapa Topográfico de Andalucía está sin nombre. En la información que ofrece la Oficina Virtual del Catastro se denomina barranco el Arco. Algún paisano nos informa de que se conoce como barranco de los Molinos.[1]

  • Para finalizar la extensa relación citaremos el barranco de los Barcelones, bastante corto, situado entre el anterior y la Rambla de Verdevique.

   

Izquierda: La sierra Contraviesa vista desde la torre. A la izquierda la Hoyuela de los Garcías y la Rambla o barranco de Verdevique. Por el centro el ¿barranco de los Molinos?. Arriba a la derecha el barranco de la Toba. En primer término la Loma del Cortijo de don Juan. Derecha: La Piedra Jorá. (Fotos: Jorge García (izquierda) y Mª Pilar Mezcua (derecha)).

 

En la mitad norte del municipio hay muchos manantiales, todos de exquisitas aguas, entre los que citaremos:

  • la celebérrima fuente Solís, al lado del barranco al que da nombre y alimenta. Brota a los pies de una inconfundible piedra vestida de yedra en el mismo límite con Juviles, al lado y debajo de la carretera de arriba (de Trevélez a Juviles). Atribuyen a sus aguas propiedades medicinales y hasta sobrenaturales y la hemos visto citada en viejos legajos como del Gayumbar. Debe su nombre a un destacado repoblador, Gutierre Solís, que dejó su tierra natal en las Asturias de Oviedo para venir a vivir a Cástaras cuando finalizaba el siglo XVI.

    Vistas del nacimiento de la Fuente Solís (abajo) y de la inconfundible piedra cubierta de yedra que marca su ubicación. (Fotos: Ángel Bañuelos).

  • Más abajo, junto al mismo barranco y al camino de Juviles, está el manantial de la Piedra Jorá. Brota en una piedra perforada de la que procede su nombre, clara derivación del descriptivo vocablo horadada que el uso popular ha transformado en el más corto, sonoro y fácil de pronunciar que la denomina.
  • La fuente de los Berros nutriendo al barranco de la Torna;
  • fuente del Barrio Alto con agua siempre fresca y de excelente sabor;
  • fuente de la Ermita un poco más abajo;
  • fuente del Barrio Medio encargada desde épocas remotas del abastecimiento principal a la zona urbana. Sus aguas, conducidas con atanores de barro en el pasado y con tuberías de hierro, plomo, cobre o polipropileno recientemente, alimentan desde tiempos inmemoriales a las fuentes de San Miguel,  de la Placeta y de las Eras, así como a la del Barrio Medio de abajo. Los árabes la llamaron Ayna Alquibir (Fuente Grande), y tal vez pudo ser el origen de que en época prehistórica se formara en sus alrededores el primer asentamiento humano de Cástaras.
  • Fuente de la Teja junto a la Caseta, en permanente umbría;
  • nacimiento del Hundidero, hoy inaccesible y tal vez perdido, se utilizaba para el lavado de las tripas del cerdo en las frías mañanas de diciembre los días de matanza. Rodeado de pelitres siempre salpicados por finas gotitas que provocaban importantes quemaduras en la piel de los incautos que no evitaban el contacto con la húmeda planta;
  • la fuente Vieja, el manantial más cercano al núcleo bajo, desaparecida en 1968 bajo la carretera de entrada al pueblo;
     

A la izquierda el nacimiento de la Fuente Baja y a la derecha el del Barrio Medio, ambos alimentando a los viejos lavaderos. (Fotos: Mª Pilar Mezcua).

  • la Fuente Baja, dando nombre al pago que la rodea, con frescas aguas en verano y cálidas en invierno, aprovechadas en el viejo lavadero local y en complementar el llenado de la alberca de Fausto, cuando ésta acumulaba aguas para mover el rodezno del molino harinero o la turbina del generador eléctrico;
  • la Fuente Caliente de templadas aguas, allá en Lo Hondo;
  • la Fuente del Chaparral, con escaso caudal, bajo el cementerio en el pago del mismo nombre;
  • el Manantial del Baño de aguas salobre-ferruginosas, origen y sentido del Baño del Piojo o de la Salud, balneario de cierta fama en el pasado, abandonado desde que falleció Pepico el del Baño, un buen hombre que fue su dueño. Actualmente hay algunas propuestas para rehabilitarlo.
  • la Fuente de Abajo
  • y la Fuente de Arriba, encargadas ambas de suministrar excelente agua a los vecinos de Nieles.

La fuente de arriba de Nieles. (Foto: Ángel Bañuelos).

A pesar de que la Contraviesa es terreno seco, hay algunos veneros ubicados en las cercanías de los cortijos que, gota a gota, llenaron cántaros y pipotes para calmar la sed de cortijeros, arrieros y caminantes en un pasado no tan lejano, entre los que se nos ocurre citar los de los Ruices, los Baquetas, la Toba, la Plantoná o los Morones.

La Acequia Real de Cástaras a su paso por El Partidero. (Foto: Mª Pilar Mezcua).

A todas estas aguas se suman las trasvasadas desde la vecina cuenca del río Trevélez a través de la Acequia Real de Cástaras, construida para fertilizar nuestra vega, según creemos, en la primera mitad del siglo XVIII aunque puede que tenga sus orígenes en tiempos medievales. Sus aguas riegan los pagos de La Calera, Los Hinebrales, Prados de Villarreal, Roza de Ramos, barranco de la Alberquilla, Los  Peñoncillos, Cañada de las Grajas, Llano, Suerte, barranco de la Torna, Cerecillos, Prado  Simón, Criadero de la Fuente de los Berros, Hoyo del  Quinto, Pedregales, Prado Nogal, Arroyo de Juviles, barranco del Gayumbar y Cortijo del Collado, con una superficie total de 185,51 hectáreas.[2]

Para apagar la secular sed de cortijos y pueblos de la Contraviesa, se ha construido un sistema sifónico compuesto por tres balsas: una a 1.370 metros de altitud, en lo alto de la Contraviesa al borde sur del límite municipal y dentro de él, con 450.000 metros cúbicos de capacidad, y las otras dos, a 1.500 metros de altitud, separadas aproximadamente 500 metros,  en el pago de El Partidero, unidas por el sifón del Guadalfeo, una tubería de nueve kilómetros que recorre nuestro término de norte a sur. El sistema se alimenta con aguas procedentes de la Acequia Real de Cástaras tomadas por encima del Portichuelo por lo que sorprende que llamen balsa de Torvizcón a la ubicada en lo alto de la Contraviesa.

 

La que llaman pantaneta de Torvizcón, situada en lo alto de la Contraviesa en término de Cástaras. Al fondo el Mulhacén y la mitad oriental de Sierra Nevada. (Foto: Jorge García).

 

A lo largo de los siglos, conforme se fue roturando el terreno convirtiéndolo en regable, se construyeron acequias y albercas para controlar adecuadamente el flujo del preciado e insustituible elemento. Salvo la Acequia Real de Cástaras, las demás, en su modestia no tuvieron ni tienen, las que quedan, nombre alguno; cuando hubieron de nombrarse, el pago que cruzaban les prestó el suyo. Lo mismo ocurre con las albercas. Éstas son numerosas en la mitad norte del municipio. El abandono, desuso y pérdida de utilidad, han provocado que haya bastantes anegadas y casi desaparecidas bajo feraz vegetación. Sin embargo aún quedan algunas en pleno uso, limpias, remodeladas, ampliadas y hasta reconstruidas con materiales modernos que permiten un mejor aprovechamiento del agua. A modo de ejemplo citaremos algunas:

La alberca del Molino, la de Fausto o alberca de la Fuente Baja, El Albercón, y la alberca del Barrio Medio, anegadas las dos primeras y en uso las otras dos. No conocemos el estado de las siguientes:  alberca de la Torna, del Gayubar, de la Piedra Jorá; del Marjal debajo del Barrio Alto; de la Calera justo encima de la carretera, construida  para aprovechar las aguas que nacen allí mismo; de lo Hondo, de la Sendilla,  las dos de la Rambla y la del Cerro en Nieles.

 

 

 

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[1]   Así aparece también denominado en el mapa que dibujó Manuel Rodríguez Mezcua en 1791 como anejo a su informe para el Diccionario Geográfico de Tomás López, si bien creemos que se refiere a un afluente que parte de las proximidades del Cortijo de los Castros y se le une un poco más arriba de la carretera de Torvizcón a Cádiar.

[2]   Según la Ordenanza de la Comunidad de Regantes. (Comunicación verbal de Ángel Bañuelos).

 

Copyright © Jorge García, para Recuerdos de Cástaras (www.castaras.net).
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Fecha de publicación:  21-05-2006
Última revisión:            25-11-2009