Geografía para recordar

 

 

El entorno físico castareño

El pueblo de Cástaras se ubica en el sur de la provincia de Granada a 95 kilómetros de su capital e integrado en plena Alpujarra a 36º 55’ 59” de longitud norte y 3º 15’ 10” de latitud oeste a unos 1.010 metros de altitud.[1] Es la capital del municipio que forma con Nieles y un conjunto de cortijos diseminados por todo el término municipal, que tiene una superficie aproximada de 28 kilómetros cuadrados y se extiende, en una estrecha franja, por la ladera meridional de Sierra Nevada y la septentrional de la Sierra Contraviesa, separadas por el río Guadalfeo al cruzar el término en sentido

Plano de Cástaras (barrios bajos).
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este-oeste aproximadamente por su centro. Pertenece a la provincia de Granada, Comunidad Autónoma de Andalucía, partido judicial de Órgiva y diócesis de Granada. Tiene 250 habitantes distribuidos en los núcleos de población integrados en el municipio, entre los que destacamos:

Está rodeado por los municipios de Busquístar y Juviles al norte, Almegíjar al oeste, Lobras al este y Torvizcón y Albondón al sur.

Situación

Mapa interactivo ofrecido por Google Maps


Utilizando los controles representados en el recuadro se puede acercar y alejar el mapa(+,-), desplazarlo (flechas o arrastrar con el botón derecho del ratón pulsado) y elegir entre vista de mapa, de satélite o mixta (botones blancos en la parte superior derecha).

 

 

   

Arriba: Vista de los barrios bajos de Cástaras desde el Caminillo Viejo. Abajo izquierda: Nieles vista desde la Coronilla de Nieles; se ve a la derecha parte del curso de su Rambla o Riachuelo. Abajo derecha: el Barrio Alto de Cástaras visto desde el Caminillo viejo.
(Fotos: Javier Almendros, arriba; Jorge García, abajo izquierda y Ángel Bañuelos, abajo derecha).

La tierra: Orografía

El terreno, rocoso y arcilloso en su mayoría y con  limitadas zonas bituminosas, en las que se obtenía la launa utilizada como impermeabilizante en los típicos terraos, es muy desigual. Entre sus numerosos accidentes destacan:

La Coronilla de Nieles vista desde la carretera de Nieles a Tímar. (Foto: Jorge García).

En la mitad sur sobresale toda la Sierra Contraviesa por cuya cumbre corre el límite municipal, entre el Cerro Mondragón y la Pisada del Caballo, con suaves pendientes y alturas que rondan los 1.320 metros, llegando en algunos puntos hasta 1.380 m.

 

Cortando el terreno según un plano vertical que pasa por la cumbre del Mulhacén y por Cástaras, dirección aproximada 159º, que pasaría al prolongarlo hasta el Mediterráneo por las inmediaciones de Albondón y de La Rábita, resulta el perfil de la imagen en el que se ha resaltado la zona correspondiente al término municipal de Cástaras.

 

Vista desde el Tajo de la Yedra del Barrio Alto (abajo a la derecha) y de las zonas de cultivo de "por ahí arribas", que se extienden hasta la Loma de Juviles, límite norte del término municipal. Pueden verse a la derecha el Cerro de Mansilla, Las Catifas y el Cerro de Miguel López o del Prado Nogal. (Foto: Ángel Bañuelos y Jorge García)

 

Vista desde Los Prados: al fondo La Contraviesa, en primer término el Cortijo de la Alberquilla y sus alrededores.(Foto: Mª Pilar Mezcua)

El agua: Hidrografía

Un cielo recién nacido
cantado entre piedras va;
no sabe lo que es un río,
no sabe lo que es el mar.
Cuando crezca como yo
¡qué lástima!, lo sabrá.

Manuel Benítez Carrasco

Todas las aguas recogidas en el territorio y las que brotan en sus abundantes manantiales son conducidas por arroyos, barrancos y ramblas de caudales muy irregulares hasta el río Guadalfeo que marca las cotas más bajas del término entre los 710 metros de altitud, al cruzar el límite del municipio por el este y los 660 metros, al interceptarlo por el oeste. Surcan la mitad norte en sentido norte-sur los siguientes barrancos:



Arriba: el Barranco de la Fuente Solís en uno de sus pocos remansos.
Abajo: chorrera y poza del mismo barranco. Fotos: Ángel Bañuelos).

En la mitad sur, corriendo de sur a norte y casi siempre secos, tenemos dentro de nuestro término:

Izquierda: poza en el Barranco de la Alberquilla a su paso por la Fuente Baja junto a la Cueva Fresca. Centro: chorrera en el Barranco de la Fuente Solís en el pago de la Piedra Jorá. Derecha: vista de la Rambla de Cástaras desde el Cerro de Mansilla, enmarcada por las faldas de la Coronilla de Nieles y de la Loma del Cortijo de don Juan, (a la izquierda) y el Pedro Jiménez (a la derecha). Abajo en primer término a la izquierda, el Barranco Hondo. Al fondo la Contraviesa. (Fotos: Izquierda y centro, Mª Pilar Mezcua; derecha Ángel Bañuelos).

   

Izquierda: La Sierra Contraviesa vista desde la torre. A la izquierda la Hoyuela de los Garcías y la Rambla o Barranco de Verdevique. Por el centro el ¿Barranco de los Molinos?. Arriba a la derecha el Barranco de la Toba. En primer término la Loma del Cortijo de don Juan. Derecha: La Piedra Jorá. (Fotos: Jorge García (izquierda) y Mª Pilar Mezcua (derecha)).

 

En la mitad norte del municipio hay muchos manantiales, todos de exquisitas aguas, entre los que citaremos:

     

A la izquierda el nacimiento de la Fuente Baja y a la derecha el del Barrio Medio, ambos alimentando a los viejos lavaderos. (Fotos: Mª Pilar Mezcua).

La fuente de arriba de Nieles. (Foto: Ángel Bañuelos).

A pesar de que la Contraviesa es terreno seco, hay algunos veneros ubicados en las cercanías de los cortijos que, gota a gota, llenaron cántaros y pipotes para calmar la sed de cortijeros, arrieros y caminantes en un pasado no tan lejano, entre los que se nos ocurre citar los de los Ruices, los Baquetas, la Toba, la Plantoná o los Morones.

La Acequia Real de Cástaras a su paso por El Partidero. (Foto: Mª Pilar Mezcua).

A todas estas aguas se suman las trasvasadas desde la vecina cuenca del río Trevélez a través de la Acequia Real de Cástaras, construida para fertilizar nuestra vega, según creemos, en la primera mitad del siglo XVIII aunque puede que tenga sus orígenes en tiempos medievales. Sus aguas riegan los pagos de La Calera, Los Hinebrales, Prados de Villarreal, Roza de Ramos, Barranco de la Alberquilla, Los  Peñoncillos, Cañada de las Grajas, Llano, Suerte, Barranco de la Torna, Cerecillos, Prado  Simón, Criadero de la Fuente de los Berros, Hoyo del  Quinto, Pedregales, Prado Nogal, Arroyo de Juviles, Barranco del Gayumbar y Cortijo del Collado, con una superficie total de 185,51 hectáreas.[3]

Para apagar la secular sed de cortijos y pueblos de la Contraviesa, se ha construido un sistema sifónico compuesto por tres balsas: una a 1.370 metros de altitud, en lo alto de la Contraviesa al borde sur del límite municipal y dentro de él, con 450.000 metros cúbicos de capacidad, y las otras dos, a 1.500 metros de altitud, separadas aproximadamente 500 metros,  en el pago de El Partidero, unidas por el sifón del Guadalfeo, una tubería de nueve kilómetros que recorre nuestro término de norte a sur. El sistema se alimenta con aguas procedentes de la Acequia Real de Cástaras tomadas por encima del Portichuelo por lo que sorprende que llamen Balsa de Torvizcón a la ubicada en lo alto de la Contraviesa.

 

La que llaman Pantaneta de Torvizcón, situada en lo alto de la Contraviesa en término de Cástaras. Al fondo el Mulhacén y la mitad oriental de Sierra Nevada. (Foto: Jorge García).

 

A lo largo de los siglos, conforme se fue roturando el terreno convirtiéndolo en regable, se construyeron acequias y albercas para controlar adecuadamente el flujo del preciado e insustituible elemento. Salvo la Acequia Real de Cástaras, las demás, en su modestia no tuvieron ni tienen, las que quedan, nombre alguno; cuando hubieron de nombrarse, el pago que cruzaban les prestó el suyo. Lo mismo ocurre con las albercas. Éstas son numerosas en la mitad norte del municipio. El abandono, desuso y pérdida de utilidad, han provocado que haya bastantes anegadas y casi desaparecidas bajo feraz vegetación. Sin embargo aún quedan algunas en pleno uso, limpias, remodeladas, ampliadas y hasta reconstruidas con materiales modernos que permiten un mejor aprovechamiento del agua. A modo de ejemplo citaremos algunas:

La Alberca del Molino, la de Fausto o Alberca de la Fuente Baja, El Albercón, y la Alberca del Barrio Medio, anegadas las dos primeras y en uso las otras dos. No conocemos el estado de las siguientes:  Alberca de la Torna, del Gayubar, de la Piedra Jorá; del Marjal debajo del Barrio Alto; de la Calera justo encima de la carretera, construida  para aprovechar las aguas que nacen allí mismo; de lo Hondo, de la Sendilla,  las dos de la Rambla y la del Cerro en Nieles.

El aire: Clima

Cástaras y el Mulhacén.
(Foto: Ángel Bañuelos)

Aun ocupando tan poco espacio, su situación en el sinclinal alpujarreño, a catorce kilómetros del Mulhacén y a veinte del Mediterráneo, con alturas que varían entre los 1.890 y los 660 metros y con una mitad del municipio orientada al sur y la otra al norte, hace que el clima de Cástaras sea tan variado que permite desde el cultivo de la vid, el almendro y la higuera en la Contraviesa y en algunas zonas de la mitad norte, hasta los cerezos de “por ahí arribas”, pasando por almeces, nogales, castaños, robles y encinas, naranjos en algunas zonas cercanas al Guadalfeo o la moderna explotación de fresas y frambuesas en los Prados de Villarreal e incluso la palmera de la calle San Miguel que se ha ido incorporado al paisaje urbano de Cástaras y del que ya forma parte como formó, según cuentan, el ciprés centenario desaparecido en los años cuarenta del siglo XX.

Mientras que Nieles está más expuesta, Cástaras se beneficia de la protección de los cerros colindantes que suavizan los rigores de los aires y del sol. De otoños lluviosos con vientos predominantes del oeste; inviernos fríos en los que no son raras las heladas ni las nevadas que antaño invitaron al calor de la lumbre o del brasero bajo la mesa camilla; agradables primaveras con algunas lluvias, y veranos de frescas mañanas y noches con brisa sana, cuyos rigores se sobrellevan bien en cualquier sombra. Los barrancos de la Alberquilla y de la Fuente Solís, entre los que se sitúa Cástaras, le prestan el frescor de la vegetación de galería desarrollada en sus riberas.

 

   

Tres aspectos del clima en Cástaras: a la izquierda la palmera de la calle San Miguel y la torre en la nevada de 2005; en el centro la moderna explotación de fresas en Los Prados y a la derecha el pueblo visto en un día de niebla desde el Caminillo Viejo. (Fotos: Ángel Bañuelos, izquierda y centro; Mª Pilar Mezcua, derecha).

Comunicaciones

Es universalmente conocido el ancestral aislamiento de La Alpujarra, causa, hasta hace poco más de un cuarto de siglo, de que sus tierras permanecieran en la más original pureza y los visitantes quedaran seducidos por la belleza de un paisaje de contrastes, a la vez duro, hermoso y variado, y por unos hombres que vivían con autenticidad del duro trabajo aplicado al minúsculo pedazo de tierra que permitió la subsistencia, no más, de familias enteras durante generaciones. El acceso a las comunicaciones, que también llegaron a La Alpujarra aunque con retraso, y la dureza del modo de vida, provocaron una intensísima emigración que ha cambiado drásticamente al hombre alpujarreño y que cambiará, ya ha comenzado a hacerlo, la tierra y el paisaje si no se le pone remedio.

Los caminos

Cástaras, a pesar del aislamiento referido, se ha comunicado con el exterior, sobre todo con los pueblos cercanos y con la capital de la provincia, del reino o de la cora, según la época, con veredas o caminos de los que comenzamos a tener noticias escritas en el siglo XV. El intenso trasiego de hombres, animales y mercaderías de alguno de ellos, pudo ser causa de que una puerta de la Medina Garnata musulmana tomara el nombre de Bib-Castro, marcando la dirección a nuestro pueblo, posibilidad apuntada en un documento del siglo XIX al que hemos tenido acceso.[4]

 

Fragmento de la Hoja 1042 - LANJARÓN, del Mapa Topográfico Nacional Escala 1:50.000, editada en 1936, en la que pueden verse algunos caminos de Cástaras.

 

Aún perviven en el municipio castareño fragmentos de estos caminos, utilizados asiduamente como único medio de comunicación desde tiempos inmemoriales hasta el primer cuarto del siglo XX. Algunos están prácticamente desaparecidos bajo la maleza o han sido esfarataos por el agua de muchos años y por un abandono casi total; otros se conservan mejor por la solidez de su construcción y porque algunos senderistas los transitan de vez en cuando. Citaremos los más importantes:
 

La red de caminos cercana a Cástaras en un mapa de 1899. (Karte der Sierra Nevada. Der geographische Theil dieser Karte ist nach unveröffentlichtem Material des Exmo. Señor Don Francº de Coello und des Exmo. Señor Don Fedco. de Botella construiert vom Geographem Otto Neussel, Madrid, Jänner 1893, gezeichnet 1899 im K. und K. militär-geographischen Institute in Wien )

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 1.- El desaparecido puente del Camino Nuevo sobre el Barranco de los Menores. 2.- El Camino Nuevo a su paso por la Piedra Picá, también desaparecido bajo la carretera de Nieles. 3.- El Camino de Trevélez y de Los Prados pasando por el Barrio Alto. 4.- Vista del Camino de Juviles. (Fotos: 1 y 2, Nicolás García; 3, Mª Pilar Mezcua; 4, Ángel Bañuelos).

  

Izquierda: el Camino de Lo Hondo junto a la tapia del cementerio del Albercón, al fondo otra curiosa formación pétrea de Cástaras. Derecha: el puente en el Camino de la Fuente Baja sobre el Barranco de la Alberquilla.
(Fotos: Laura García (izquierda)  y Mª Pilar Mezcua (derecha).

Otros muchos caminillos y veredas, utilizados para unir el pueblo con las diversas zonas de cultivo o a éstas entre sí, han desaparecido en el último cuarto de siglo a base de no usarse o bien bajo pistas construidas para que la modernidad llegue hasta los más escondidos cortijos.

Las Carreteras

Mapa de carreteras de los alrededores de Cástaras en el que se ha resaltado el territorio municipal.

Dos jornadas de camino separaban a Cástaras de su capital, Granada, hasta que la construcción y sucesivas mejoras de carreteras y el uso de automóviles, ha ido acortando este tiempo para dejarlo en la hora y tres cuartos en que actualmente se puede hacer el mismo recorrido. El viaje del pasado requería "hacer noche" en alguna de las destartaladas posadas de Órgiva, de las que nos han llegado noticias por intrépidos viajeros románticos del siglo XIX y del primer cuarto del XX; o bajo el abrigo del estrellado cielo alpujarreño, cuando la escasez de medios así lo exigía y el tiempo lo permitía.

Cástaras no conoció las carreteras hasta los años treinta del siglo XX, y para su desgracia tuvo que esperar todavía veinte años más para que un automóvil llegara hasta lo más alto del pueblo y casi otros veinte para ver estacionado el primer seiscientos en la Plaza. Actualmente transitan por el término municipal las siguientes:

Citaremos para finalizar la GR-443 y su continuación por la A-345, que bordean el territorio municipal por lo alto de la Contraviesa, prestando servicio a muchos cortijos cuyas pistas de enlace parten desde ellas.

El Correo

Fragmento de la "Carta de correos y postas de las provincias..." citada en el texto, mapa de 1860 en el que puede verse Cástaras unido con Torvizcón mediante línea de puntos que significa "Conducción a pie" según indica la leyenda. Puede apreciarse la todavía errónea ubicación de muchos pueblos.

Naturalmente los castareños se han comunicado postalmente con el resto del mundo, suponemos que desde tiempos pretéritos, sin que estemos en condiciones de precisar cuando se inició el servicio regular de correo en el pueblo. Tenemos noticias de una carta enviada desde Cástaras el 26 de febrero de 1596, por el beneficiado Cifuentes,  al Arzobispo de Granada, don Pedro de Castro y Quiñones,[5] y de alguna otra posterior con contenido más o menos oficial. Consideramos que la incorporación del Servicio de Correos a la Corona en el siglo XVIII, y especialmente el desarrollo que le imprimió el Despotismo Ilustrado a finales de ese mismo siglo, sería el impulso para establecer un cartero, que  encontramos documentado en un mapa de  correos y postas de 1860[6] como peatón entre Torvizcón y nuestro pueblo. Así ha permanecido hasta que se jubiló Juan Rodríguez hace unos años, y así lo recordamos cuando pasaba por nuestra puerta, cada atardecer, José Sanmartín, a punto de rendir el viaje diario de ida y vuelta a Torvizcón, con su cartera de piel colgada en bandolera y repleta de cartas remitidas desde Barcelona, Lérida, Pamplona, Palma, Argentina, Francia, Suiza, Alemania y tantos otros lugares a los que la emigración llevó castareños.

Actualmente el servicio se sigue prestando desde Torvizcón, creo que un par de días en semana, por un cartero no residente.

El teléfono.

Se habían hecho intentos antes para incorporar La Alpujarra a la lista de lugares comunicados telefónicamente. En 1945 se recibió en el Ayuntamiento una carta del alcalde de Cádiar invitándolo a adherirse a una petición colectiva de servicio telefónico para los pueblos alpujarreños. Pero como las cosas de palacio van despacio, no fue hasta quince años más tarde cuando La Alpujarra se incluyó en un plan de inversiones que contemplaba comunicarla telefónicamente. El  15 de julio de 1959 se aceptaron por nuestro Ayuntamiento las condiciones que ponía la Compañía Telefónica Nacional de España para prestar el servicio y el 21 de diciembre de 1960, Cástaras quedó comunicada telefónicamente.

Recorte de IDEAL del 22-12-1960 con la noticia de la inauguración del servicio telefónico en Cástaras.

Se encargó de hacerlo una brigada de operarios que viajaban en un camión azul oscuro, en el que se leía  en grandes y espaciados tipos blancos: TELEFONOS. Los llevaba por la mañana al tajo, cada día más cercano a Cástaras, y los traía de regreso por la tarde hasta el pueblo, donde se  hospedaban en casas particulares y no recuerdo si también en La Posá. Así hasta que tendieron las dos líneas aéreas, de un circuito cada una, con Torvizcón y con Busquístar.

Instalaron en casa de José Alcalde, la más idónea para prestar el servicio requerido, una centralita de pared de seis cordones; una batería de plomo para alimentarla —recordemos que entonces el suministro eléctrico duraba entre dos y cuatro horas, desde el anochecer hasta que se vaciaba la alberca de la Fuente Baja—; una regleta de conexión que daba salida a los dos circuitos antes referidos;  y un teléfono de baquelita negro en el locutorio habilitado, fabricado  todo por Standard Electrica, S. A., único suministrador de material telefónico en la España de aquellos años. 

Creo que únicamente contrató servicio telefónico el Ayuntamiento. Los vecinos acudían, no con mucha frecuencia, "a poner una conferencia" al marío que estaba trabajando en Barcelona o a esperar que la demora del "aviso de conferencia", recibido del hijo que "estaba en el servicio", no fuera demasiada.

De vez en cuando se escuchaban por la Plaza los gritos de Encarna:

—¡Busquítaaaaaaar!, ¡Busquístaaaaaar!,

intentando enlazar con el vecino pueblo para establecer una conexión. O podía oírse a una mujer, que acababa de contar a su marío  que la cabra parió un chotillo y que el roalillo de habas estaba mu bonico, con ojos brillantes de lágrimas y alegría, decir a su madre que la acompañaba:

—Se oía mu clarico,

al tiempo que ambas esbozaban una sonrisa de satisfacción y de esperanza.

 

   

Izquierda: vista parcial de la casa de José Alcalde y de la puerta del locutorio telefónico al inicio de la calle San Miguel. A pesar de la mala calidad de la fotografía puede observarse el disco anunciador junto al balcón. Centro: poste telefónico con línea aérea como los que instalaron en Cástaras que todavía presta servicio en la Contraviesa. Derecha: un teléfono igual al que había en el locutorio de Cástaras.
(Fotos: Nicolás García, izquierda y Jorge García, centro)

A un pueblo de La Alpujarra, Polopos, le cupo en 1988 el honor o la desgracia de ser el último de España en incorporarse al servicio telefónico automático. A Cástaras le fue mejor, porque en 1972 se tendió un cable de pares, sustituto de la línea aérea instalada doce años atrás, que nos unió con la central automática de Bérchules, quedando incorporados al servicio automático con limitación en el número de líneas, creo que a dieciséis. En 1988 se instaló un concentrador (pitufo lo llamábamos en el argot de los telecos) junto al Consultorio, elevando a cien las líneas disponibles hasta que se instaló arriba, en la carretera, un moderno sistema de conmutación digital que continúa prestando servicio en la actualidad.

 

 

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[1]   Todas las altitudes aquí incluidas están tomadas del Mapa Topográfico de Andalucía 1:10.000, hojas 104232, 104241, 104242, 104243 y 104244, bien de las directamente marcadas en el mapa, bien a partir de las curvas de nivel. Las coordenadas en grados sexagesimales son el resultado de la conversión de las coordenadas UTM obtenidas del citado mapa con una herramienta proporcionada en http://www.gabrielortiz.com, seleccionando el elipsoide WGS84.

[2]   Así aparece también denominado en el mapa que dibujó Manuel Rodríguez Mezcua en 1791 como anejo a su informe para el Diccionario Geográfico de Tomás López, si bien creemos que se refiere a un afluente que parte de las proximidades del Cortijo de los Castros y se le une un poco más arriba de la carretera de Torvizcón a Cádiar.

[3]   Según la Ordenanza de la Comunidad de Regantes. (Comunicación verbal de Ángel Bañuelos).

[4]   Francisco FERNÁNDEZ GONZÁLEZ: «El río Salom de la Crónica del moro Rasis», Boletín de la Real Academia de la Historia, III, (Madrid, 1883), p. 18: «ya concierten aquella opinión con el nombre de la puerta Bib-Castro que menciona la Crónica arábiga de la caída de los Nazaríes, ya pretendan robustecer ésta con la descripción de la mezquita Iliberitana dada por Ben-Aljatib, ó con la dirección de Cástaras á que podía encaminar Bib-Castro».

[5]  Rafael MARÍN LÓPEZ: Los libros de Reales Cédulas de la Curia Eclesiástica de Granada: estudio, regestas e índices. Proyecto Sur Ediciones, Armilla, 1995: «234. 1596, febrero, 26. Cástaras. Parecer del beneficiado Juan de Cifuentes al arzobispo sobre las suertes de tierra de los beneficiados. A. lib. II, fol. 156. Folio. Letra humanística».

[6]   España. Dirección General de Correos: Carta de correos y postas de las provincias de Almería, Cádiz, Córdoba, Granada, Huelva, Jaén, Málaga y Sevilla trazada por la Dirección General de Correos. Escala 1:600.000. Madrid, 1860.

 

 

Incluido el 21-05-2006. Última revisión: 15-02-2008.

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