VÍAS PECUARIAS en Lobras

Tal como queda recogido en la Orden Ministerial de 09/02/1972 (B.O.E. de 04-03-1972), el municipio de Lobras está recorrido por tres vías pecuarias:


PRIMERA. VEREDA DE LA CONTRAVIESA.-

Sentido general seguido en su descripción Sur - Norte.

Procedente del vecino término de Albondón, donde continua con el nombre de Cordel de la Contraviesa a Albuñol, penetra en el de Lobras por el Cerro de Las Monjas. En sus primeros 200 metros marcha, por la divisoria de los pueblos mencionados, alcanzando el mojón trifinio de Lobras, Cádiar y Albondón. Toma como eje el camino de la Contraviesa que va por la mojonera de Lobras con Cádiar. Unos 500 metros más adelante lo abandona, de un fuerte giro a la izquierda y, tras cruzar la Carretera de Albuñol casi en la misma divisoria, se dirige a las Cortijadas de los Morones. En dichas Cortijadas le sale una desviación que va al Manantial llamado Fuente de los Morones. (501) Atraviesa las Cortijadas de los Morones donde experimenta un estrechamiento y sale de ellas tomando como eje el Barranco de lagarto. Deja por su derecha unos Cortijos en ruinas y por su izquierda los Cortijos de la Cuesta de Parra. Llega al Cortijo del Lagarto, que queda a su derecha y en el vecino término de Cádiar, y poco después otro Cortijo del mismo nombre, que queda a su izquierda y está en el término de Lobras. Abandona el Barranco del Lagarto y toma como eje la Rambla de Bulumur. Deja a su izquierda la Fuente de la Teja y a su derecha el Caserío del Bulumur y el Cortijo de la Cuesta de los Pitos. Así llega al Río Cádiar donde finaliza su recorrido. Lo hace en la Fuente de Los Lagartos. Sobre el Puente pasa la carretera de Órgiva a Ugíjar. La vía Pecuaria descrita pasa por debajo de dicho puente y continúa con el nombre de Vereda de Escalona.

Se le reconoce una anchura de 25 varas (20, 89 metros), teniendo un recorrido aproximado de 6.500 metros. Se la considera necesaria en toda su longitud y anchura.


SEGUNDA. VEREDA DE ESCALONA.-

Sentido general seguido en su descripción: Sur - Norte.

Comienza debajo del Puente del Lagarto como continuación de la vía pecuaria anteriormente descrita. Lleva como eje de su recorrido la Rambla de Albayar, saliéndole por su izquierda la Colada de Tímar. Llega al Cerro de Vilchez y poco después cruza el Camino de la Era, tomando como eje el camino de la cueva de Escalona, quedándole a su derecha la Loma de San Agustín. Atraviesa los tendidos de electricidad y teléfonos yendo por terrenos de monte bajo. Le llega por su izquierda el Camino de la Loma, pasa por Casariches y cruza el camino de Cádiar. Se le une por su izquierda el camino de Bérchules y abandona este término para continuar en el de Bérchules.

Se le reconoce una anchura de 25 varas (20,89 metros), teniendo un recorrido aproximado de 4.500 metros. Se la considera necesaria en toda su longitud y anchura.


TERCERA. COLADA DE TÍMAR.-

Sentido general seguido en su descripción: Sur Norte.

Comienza en la vía pecuaria anterior tomando como eje el Camino de las Eras. Deja a su izquierda el Cementerio y a su derecha el Cerro de Vilchez. Atraviesa los tendidos de electricidad y teléfonos y llega al pueblo por su parte Sur saliendo de él por el Norte, tomando como eje el Camino de Lobras, y dejando a su derecha el de Las Lomas. Cruza los Barrancos de la Cañería y de Lobras y pasa por el Cerro de Las Eras que queda a su derecha. El Peñón Hundido y Las Minas de Tímar quedan a su izquierda. Pasa junto a la Ermita de las ánimas y llega a Tímar, poblado anejo de Lobras, pasando junto a un molino en ruinas, hasta llegar a la divisoria con Juviles. Toma como eje la mojonera con Juviles hasta llegar al Calar donde se encuentra el mojón trifinio de Lobras, Juviles y Bérchules, finalizando su recorrido en este término.

Se le reconoce una anchura de 5 metros, teniendo un recorrido aproximado de 5.000 metros. Se la considera necesaria en toda su longitud y anchura.

Vías pecuarias en Lobras

Todas ellas constituyen indudables vías de comunicación que nos permite recorrer y conocer la totalidad del término municipal de Lobras. No obstante respecto a las mismas cabría hacer algunas consideraciones, ya que en algún caso parecen haber sido confeccionadas desde las mesas de dibujo, como por ejemplo:

  • Es imposible que la "Colada de Tímar" transite por la mojonera de Juviles hasta llegar al mojón trifinio con Bérchules (situado en el cerro de los Riscos), ya que esto supone bajar por el Tajo del Águila, un precipicio de más de 150 metros de altura sobre el río Tímar, y subir el citado cerro de los Riscos, unas escarpaduras del todo intransitables. (Ver imágenes e información de estos parajes).
    Corraborando esta afirmación seguidamente replicamos el articulo aparecido en el diario IDEAL el 1-3-2012 tratando este tema:

¿Existieron las cañadas reales en el Reino de Granada?

Un investigador se enfrenta a la Junta al demostrar que en la provincia no hubo vías pecuarias de grandes dimensiones para el paso del ganado


¿Existieron las cañadas reales en el Reino de Granada? Esa es la pregunta que trata de responder Alfredo Rodríguez Villegas en un estudio sobre las vías pecuarias de dominio público en las provincias que constituyeron el Reino de Granada hasta la separación que hizo el motrileño Javier de Burgos en 1833. La respuesta a la que llega el autor del trabajo es que no existieron esas cañadas de 90 varas (75 metros de anchura) en nuestra zona y que, por tanto, la reivindicación de la Junta de expropiar o convertir en terreno de dominio público algunas de las propiedades de agricultores granadinos, es ilegal.

A comienzos de la pasada década, alrededor de cien propietarios de terrenos de la localidad de Iznalloz recibieron notificaciones de la Junta de Andalucía para que participaran en la recuperación del diseño de las cañadas reales y hacer de las mismas espacios de dominio público. Para ello, algunos propietarios tendrían que perder parte de sus terrenos. El autor de este estudio o ensayo estaba afectado «por 16 olivos», pero decidió investigar hasta qué punto esta norma era legal. «He estado casi siete años investigando el tema. He buceado en cientos de documentos y he pasado muchas horas en archivos y bibliotecas. Creo que ahora es conveniente que la población y los afectados sepan a qué atenerse».

Según Alfredo Rodríguez, en ese diseño que la Administración quiere hacer de las cañadas reales (por donde pasaban los ganados en la trashumancia) puede afectar a 14.000 hectáreas y a miles de propietarios de tierras granadinos, «a los que han llegado a calificarnos de usurpadores por estar en lugares públicos», dice Rodríguez. «Aquí no hubo grandes trashumancias. Los ganados apenas se trasladaban cien kilómetros. No eran como los de Concejo de la Mesta de Castilla, donde sí se llevaban a cientos de kilómetros», comenta el autor.

Después de esos siete años de investigación, el autor ha llegado a varias conclusiones. La primera de ella afirma que estas cañadas reales de 90 varas o 75 metros de anchas no existieron porque los mismos Reyes Católicos abolieron la comunidad de pastos en estas tierras por una cédula real de 1501. Tampoco existen en los libros de repartimientos del Reino de Granada las citadas vías pecuarias. «La Mesa Castellana, al no implantarse aquí, no pudo llevar a cabo sus prerrogativas abusivas de las cañadas reales, por ello en sus primitivos archivos no tienen documento alguno que demuestre que hasta aquí llegara su red viaria». El autor del trabajo tampoco ha encontrado la existencia de estas cañadas en el diccionario del Madoz, en los libros del Catastro del Marqués de la Ensenada o en los boletines de Ventas de Bienes Nacionales. Asimismo, tampoco lo encuentra en archivos más recientes. «Cuando las diputaciones provinciales ponen en marcha los arreglos y reparaciones de los caminos municipales para su ensanche en la década de los cuarenta y cincuenta del siglo pasado, no se contempla en ningún expediente ni en ninguna acta de recepción, el término de cañada real, ni en los trazados de los caminos ni en los linderos correspondientes», explica.

De forma irregular
Para Alfredo Rodríguez, el concepto de vía pecuaria se hizo aquí de forma muy aleatoria e irregular. «Vinieron peritos agrícolas y con el secretario de turno del respectivo Ayuntamiento y algunos pastores, que ni siquiera firmaban, levantaron las actas de las clasificaciones, sin ni siquiera visitar los lugares», señala el autor del trabajo.
Según el historiador, «había un tufillo a corrupción e hicieron la clasificación atendiendo a ciertos intereses. Fue un 'gol' que la administración franquista les metió a los agricultores granadinos, teniendo en cuenta su ignorancia o desconocimiento de esas clasificaciones».

El libro será presentado mañana en el auditorio de la sede central de la Caja Rural. Será a las 7,30 de la tarde. El autor dará una conferencia sobre el tema.