COLABORA CON LA REHABILITACIÓN DE LA IGLESIA

              

El transcurso del tiempo está haciendo mella en la vieja iglesia de Nieles. La humedad, la rotura de tejas y cristales, y la falta de  mantenimiento durante muchos años, ha llevado a la iglesia a un estado lamentable. La rotura de las tejas de pizarra del campanario, ha dado paso al agua de lluvia, y con ello al deterioro de la estructura de madera que amenaza con venirse abajo. La maquinaria del viejo reloj de Manufacturas Blasco (Roquetas), hace tiempo que se paró, y el revoco de las paredes se desprende dejando desnuda la mampostería.

Desde esta página, queremos llamar la atención de  las instituciones eclesiásticas y públicas, así como de los nieleños, para que se adopten las medidas necesarias. A continuación reproducimos la carta escrita por el párroco, don Manuel Quintana, en la que se hace un llamamiento en pro de la rehabilitación  de la iglesia. En ella se informa de la cuenta que se ha abierto en Caja Granada, a fin de recaudar fondos para dicha rehabilitación.

                                                                              CUENTA: 2031 0127  08  0115 340304  

           

                              

                                                               

                                                                         LA IGLESIA DE nIELES                                                          

      En 1501 el arzobispo de Sevilla, Diego Hurtado de Mendoza, instituyó  la iglesia Parroquial de Santa María del lugar de Nieles, con sus anejos: Jubiles, Tímen y Lobras; dos beneficios y dos sacristías. En 1587 Juviles y Nieles forman un solo curato con sede en Juviles. En la visita realizada a La Alpujarra en 1591 por el arzobispo Pedro de Castro, se describe de este modo la organización del culto:  «Advertencia. Sírbense estos lugares desta manera. Solía haber en Jubiles dos beneficiados, consumiose el uno, el otro que quedó vibe en Jubiles y sirve los domingos y fiestas: una fiesta misa en Timen y en Jubiles, otra fiesta misa en Nieles y el día que dice en Timen se queda sin misa Nieles y el día que la dice en Nieles se queda sin misa Timen porque hay media legua larga entre Timen y Nieles. Lobras acude a Timen o a Nieles a donde se dice misa porque está tanto de uno como de otro. El beneficiado se [en blanco] que sirve en Jubiles está absente en Jaén; diósele licencia por tres o quatro meses, entre tanto quedó allí Sebastián Martínez por cura por beneficiado. No es suficiente el que quedó; quedó advertido que travajase y estudiase. Dese orden que venga el de Jaén». En 1791 Nieles tenía erigidos dos beneficios simples servideros con sus anejos Juviles, Tímar y Lobras. Tenía un cura y pertenecía a la vicaría de Juviles. En la reforma de 1906 fue segregada de la de Juviles, y erigida en curato rural de primera clase con el título de San Bartolomé, por el arzobispo don José Meseguer y Costa.

En 1558 el calero Luis de Espinosa y el cantero Juan de Cuterillo trabajaban en su construcción que tuvo un coste de 1.500 ducados y se terminó en los años anteriores a 1565. En 1574 el Libro de Apeo se refiere a su estado en estos términos: «y en el lugar de Nieles hay otra iglesia la cual esta sana aunque está muy maltratada». Pero a pesar de que se dice que la iglesia estaba sana, en realidad debía de estar más maltratada que sana, ya que en el memorial presentado por Alonso López Carvajal en 1579, cinco años después, la iglesia de Nieles, al igual que la de Cástaras, había sufrido los efectos de la rebelión morisca y se encontraba quemada:
«A 23 días del mes de enero de 1579 años llegamos al lugar de Nieles donde estaba la iglesia quemada y todo maltratado era cura aquí Fuentes».
La documentación consultada no nos ha permitido averiguar la ubicación exacta de la iglesia en aquellas fechas, si bien, es lógico pensar que dada la orografía sobre la que se sitúa el núcleo urbano y su estructura, el emplazamiento debió ser el mismo que el actual, sobre el solar de la mezquita; lo cual era habitual en la mayor parte de los pueblos de La Alpujarra. El informe de 1621 decía: «Nieles, anejo de Juviles, es lugar de 20 vecinos. Tiene iglesia de una nave grande. Tiene Santísimo Sacramento con su lámpara que arde y pila bautismal y campanario». El informe debía referirse a una pequeña espadaña situada en medio de la nave ya que en 1752, en el mapa del Catastro del Marqués de la Ensenada, la iglesia aparece dibujada sin torre, teniendo solamente una pequeña espadaña a modo de campanario. La torre actual se construyó en 1797 por el alarife Nicolás de Funes, natural de Nieles, quien también realizó la reconstrucción de la iglesia de Bubión, destruida por un terremoto.

En 1752, el Catastro del Marqués de la Ensenada censa 308 habitantes en el lugar de Nie1es, lo cual supone un importante crecimiento demográfico desde la repoblación de 1574. Dicho crecimiento obligó a realizar la ampliación de la nave que en 1754 se alargó en siete varas, se hizo una sacristía, se enlució el interior y se puso una solería.
En 1791, el cura
de Nieles, Manuel Rodríguez Mesqua, contesta de este modo a la segunda pregunta del cuestionario elaborado por Tomás López para el Diccionario Geográfico: «No es cabeza de vicaría, ni partido, y en él se hallan erigidos dos beneficios simples servideros con sus anejos Juviles, Tímor [sic] y Lobras, y tiene un cura; no hay convento, ni otra imagen, solo la iglesia parroquial con la advocación de Santa María la Mayor y sus patronos son San Blas, San Bartolomé, y Nuestra Señora de las Nieves, y no ha tenido otro nombre».

El edificio se compone de nave rectangular y capilla mayor separada de planta cuadrada, midiendo en su conjunto, 28 metros de largo por 8 de ancho. Junto a la cabecera se encuentra la casa parroquial y la torre construida en ladrillo y formada por tres cuerpos divididos por molduras, y tejado a cuatro aguas con veleta y cruz de hierro. En el segundo cuerpo, bajo el campanario, se encuentra el reloj instalado, al igual que el de Cástaras, en 1947.La nave central está abovedada y la capilla mayor presenta una armadura de limabordón con almizate. En el lado de la epístola se abre una puerta con arco de medio punto y a los pies presenta una portada latericia, sobre la que se abre un óculo. Los muros son de ladrillo y cajones de mampostería revestidos de mortero.

Al entrar a la iglesia, a nuestra izquierda, encontramos una talla de San José y el Niño; a su lado se encuentra la pila bautismal. A nuestra derecha, y cercano al altar, hay una imagen de San Bartolomé. En la otra pared lateral se sitúa en primer lugar una talla de San Blas, y más adelante una imagen del Sagrado Corazón. Todas ellas fueron traídas a principios de los años cuarenta por el sacerdote don Miguel Fernández Rodríguez, natural de Nieles, sustituyendo a las destruidas durante la guerra civil. En el altar hay un Cristo crucificado flanqueado por la Virgen de los Dolores y San Juan Evangelista. En el lateral derecho, un cuadro representa la Resurrección de Cristo con diversos elementos de la pasión como la corona de espinas, la lanza o los clavos, que al igual que las imágenes anteriormente citadas, llegaron a Nieles de la mano del mencionado sacerdote junto con el sagrario de plata, dos cálices de oro y dos de plata. A los pies de la iglesia se encuentra la tribuna con baranda de madera. A las imágenes actuales hay que añadir las del Nazareno, San Antón, y Santo Toribio perdidas durante la guerra civil.

El actual aspecto de la iglesia de Nieles, es el resultado de diferentes transformaciones realizadas a lo largo del siglo XX. La memoria de los más mayores nos habla de la existencia de un retablo de tres cuerpos que probablemente fue destruido durante la guerra civil,  y cuya descripción nos resulta imposible hacer. Al final de los años cincuenta, sin saber aún el motivo, se lleva a cabo el desmantelamiento del tabernáculo formado por una base de madera sobre la que se asentaban ocho columnas que sostenían una cúpula semiesférica. Las columnas y la base aún permanecen arrumbadas en la torre del campanario y en las escaleras que conducen a la tribuna. Tras la eliminación del tabernáculo se instaló sobre la pared del altar una gran tela de terciopelo sobre la que se colocó el Cristo, siendo retirada pocos años después.

El año 1978 se hicieron obras importantes: Se colocó el actual suelo, apareciendo antiguos enterramientos, se construyó la casa parroquial, y se realizaron los nichos en los que se encuentran actualmente las imágenes, que antes descansaban sobre pequeñas repisas.