La tierra revelada

Geografía recordada

La taha de Jubiles

La sociedad alpujarreña y por ende castareña debió de cambiar paulatinamente al mismo tiempo que se desarrollaba el estado medieval. Los lazos tribales se debilitarían y los hombres empezaron a "buscar novia" y a adquirir propiedades en lugares vecinos cada vez más alejados de los de origen, estableciendo vínculos y arraigos territoriales en detrimento de los familiares o tribales.

Por su parte, el Estado, representado ya por los sultanes nazaríes (1238-1492), fue incrementando su presencia, influencia y control sobre la sociedad y los individuos. Para materializar este control, los sultanes de La Alhambra crearon, a mediados del siglo XIV, una nueva división administrativa, la ṭā ca (taha), en unos casos con los mismos límites y denominación de los viejos aŷzā´, y en otros agrupando varios con cabecera en uno de ellos. A Cástaras le correspondió el segundo caso y pasó a formar parte de la Taha de Jubiles junto con los aŷzā´ de Bérchules, Godco, el propio Juviles y otros lugares que, al finalizar el siglo XV eran: Albayar, Cádiar, Lobras, Mecina Bombarón, Narila, Nieles, Notáez, El Portel, Tímar, Trevélez, Yátor, Yegen y Válor.[1]

División de La Alpujarra en tahas (según P. Cressier)

En los recuadros siguientes se han trascrito dos fragmentos de la «Historia del rebelión y castigo de los moriscos», en los que Luis de Mármol Carvajal, su autor, nos explica lo que era una taha y describe la de Juviles según él mismo la conoció cuando participaba en la campaña represora de la sublevación morisca, como veedor de las compras de bastimentos del ejército de don Juan de Austria.

Taa es un epiteto de que antiguamente usaron los africanos en todas las ciudades nobles, como diximos atrás en el capitulo tercero del primer libro, y taa quiere decir cabeza de partido o feligresía de gente natural Africana, aunque otros interpreten pueblos avasallados y sujetos. Dicen algunos Moriscos antiguos haber oido á sus pasados, que por ser las sierras de la Alpujarra fragosas y estar pobladas de gente barbara indomita, y tan soberbia, que con dificultad los Reyes Moros podian averiguarse con ellos, por estar confiados en la aspereza de la tierra, como acaece tambien en las serranias de Africa, que están pobladas de bereberes, tomaron por remedio dividirlas toda en alcaydías, y repartirlas entre los mesmos naturales de la tierra: y despues que estos hubieron hecho castillos en sus partidos, vinieron á meter en ellos otros alcaydes Granadinos y de otras partes, con alguna gente de guerra para poderlos avasallar. Y como habia en cada partido destos un alcayde, á quien obedecian mil ó dos mil vasallos, tambien habia un alfaqui mayor que tenia lo espiritual á su cargo, y aquel distrito llamaban taa.

Luis de MÁRMOL CARVAJAL: Historia del rebelión y castigo de los moriscos de Reyno de Granada. Segunda impresión. En Madrid en la imprenta de Sancha. MDCCXCVII. pp. 257-258.

 

La taa de Jubíles confina á poniente con las taas de Puqueyra y Ferreyra: á tramontana tiene la Sierra nevada, al mediodia el Cehel y á levante la taa de Uxixar de Albacete. Es tierra de muchas sierras y peñas, especialmente á la parte de Sierra nevada. Hay en ellas veinte lugares llamados Válor, Viñas y Exen, Mecina de Bombaron, Yátor, Narila, Cádiar, Timen, Portel, Gorco, Cuxurio, Bérchul, Alcutar, Lobras, Nieles, Cástaras, Notaes, Trevelez y Jubíles, que es la cabeza. Hácia la parte de Bérchul hay grandes cuevas, que naturaleza hizo y fortaleció entre las peñas en lugares muy secretos, donde los Moriscos tenían recogidos muchos bastimentos para el tiempo de la necesidad. A la parte de levante y mediodia cerca esta taa un río que nace en lo más alto de Sierra nevada, junto al puerto de Loth, que quiere decir puerto de la Tabla, porque está una tabla de tierra llana en lo más alto de él, por donde se atraviesa la Sierra nevada, yendo de Guadix á la Alpuxarra. Este río es el que llaman de Cádiar, y entre él, y el que diximos que baja de junto á Trevélez, y cerca las taas de Puqueyra y Ferreyra, está la taa de Jubíles, la cual es abundante de pan, trigo, cebada, panizo y alcandia, y de mucho ganado; mas tiene muy pocas arboledas, y la seda que alli se cria no es tan buena como la de las otras taas, especialmente la del proprio lugar de Jubíles.

Luis de MÁRMOL CARVAJAL: Historia del rebelión y castigo de los moriscos de Reyno de Granada. Segunda impresión. En Madrid en la imprenta de Sancha. MDCCXCVII. pp. 273-274.

Esta división en tahas, en muchos casos coincidente con unidades geográficas de marcados caracteres, se mantuvo tras la conquista y ha permanecido en el tiempo aun habiendo perdido su utilidad jurídico-administrativa. Así, por ejemplo, encontramos agrupados en un municipio con el nombre de La Taha y capitalidad en Pitres, a varios lugares que formaron parte de la taha de Ferreira en el pasado.

  

Izquierda: Sobre el valle del Guadalfeo y la falda norte de la Contraviesa se recorta la cresta del Cerro del Fuerte, donde quedan restos de un castillo que pudo ser, aunque existen argumentadas dudas, el Hins Xubalejo en torno al cual se formó la taha de Jubiles a la que perteneció Cástaras desde el siglo XIV.
Derecha: Restos de un aljibe del Fuerte de Juviles; al fondo Lobras, cabeza del municipio limítrofe perteneciente a la misma taha. (Fotos: Ángel Bañuelos, izquierda; Luis Fuentes, derecha).

 

 

 

 

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[1] Carmen TRILLO SAN JOSÉ: La Alpujarra antes y después de la Conquista Castellana. Granada, Universidad de Granada, 1998, pp.103 y 121.

 

Copyright © Jorge García, para Recuerdos de Cástaras (www.castaras.net).

Fecha de publicación:

15-12-2006

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Última revisión:

7-01-2015