La tierra revelada

 

Geografía recordada

Introducción

Cástaras no ha tenido nunca la relevancia suficiente para que los geógrafos, historiadores o los hombres de poder le prestaran demasiada atención. Su población siempre fue inferior a dos mil habitantes, incluidos los de Nieles y los cortijos, su economía se mantuvo en todo tiempo dentro de los límites correspondientes a una aldea rural escasamente comunicada y nunca hubo en su entorno, por lo que sabemos, acontecimiento digno de incluir en las crónicas.

A pesar de ello, tenemos constancia documental de que en el siglo X ya existía una entidad geográfica denominada Qāšturiš, adaptación árabe de la voz latina castras, origen del topónimo y evidencia de que cuando se implantaba el latín en Iberia ya había asentamientos en Cástaras.

La noticia de la poetisa castareña Muhŷa bint Ibn 'Abd ar-Razzāq, que el historiador  valenciano del siglo XIII Ibn al-Abbār incluyó en sus crónicas, confirma la notoriedad de Cástaras en los siglos XI y XII, mientras pertenecía a la taifa de Granada o al imperio almorávide.  El eminente historiador y filólogo del siglo XIX, Francisco Fernández y González, aduce como una de las posibles razones para nombrar Bib-Castro a una puerta de la muralla de Granada, que ésta encaminaba a Cástaras, suposición que sin dejar de sorprender y puesta en duda, se sumaría a los antecedentes mencionados como indicio difuso de que en el medievo Cástaras descolló entre las alquerías de la zona.

Es a partir del siglo XV cuando se suceden, aunque con menos frecuencia de la deseable, alusiones a Cástaras y a los castareños en los documentos conservados. Los libros de habices y de apeos, los protocolos notariales, los expedientes relativos a huidas, capturas, confiscaciones, reclamaciones, y demás procesos de los moriscos, legajos de los archivos eclesiásticos, y algunos libros antiguos de historia, entre otros registros, son fuentes para el conocimiento de la geografía e historia de Cástaras a lo largo del siglo XVI, el de más  trascendencia para el lugar y sus vecinos.

Luego, durante el seiscientos, en cuyo lustro inicial se traza el primer mapa conocido que incluye a Cástaras, decae el caudal de documentos conservados, para intensificarse notablemente en el setecientos con el Catastro de la Ensenada, el Censo de Floridablanca, los trabajos preparatorios para el malogrado diccionario geográfico de Tomás López, y algunas apariciones en la incipiente cartografía regional de traza ilustrada. Ya en el siglo XIX abunda relativamente la información conservada y publicada sobre Cástaras, destacando el Diccionario geográfico de Madoz como la publicación que más espacio dedica al municipio castareño y la que aporta datos más completos. La información disponible crece conforme avanza el siglo XX, alcanzando niveles ajustados a partir de su segundo tercio, cuando, además de las fuentes documentales, contamos con el testimonio de castareños contemporáneos.

Partiendo de todas las fuentes mencionadas hemos reunido en los siguientes apartados las referencias de carácter geográfico halladas, siguiendo el siguiente

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Copyright © Jorge García, para Recuerdos de Cástaras (www.castaras.net).

Fecha de publicación:

15-12-2006

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Última revisión:

29-02-2012